lunes, 6 de noviembre de 2017

¡Todo es temporal, nada es seguro!



Todo parecía que el cierre de año, cumpliría con las expectativas en el tema de ventas, pero los efectos colaterales del temblor del pasado 19 de septiembre se reflejan en una relativa desaceleración en las ventas.


Me refiero principalmente a las Pymes, puedo mencionar algunos casos que por su giro y ubicación se vieron afectados inmediatamente; es el caso de servicios turísticos, hoteles y restaurantes.

Al paso de pocos días el sector inmobiliario también ha sufrido las consecuencias del miedo que  invadió a sus clientes en departamentos, siendo este un factor que los ha orillado a tomar decisiones.

Simultáneamente, al pasar los días después del temblor disminuyeron las ventas en tintorerías y específicamente donde se llevan a planchar las camisas. Un amigo empresario me comenta que antes del temblor el carrusel donde se cuelgan las camisas se mantenía lleno y desde hace algunos días sólo logro llenarse a la mitad.

Las florerías no se escaparon, ni tampoco los doctores en sus consultas.

En general se resintió la economía regional; así como en unos días o semanas sin duda otros sectores empresariales se verán beneficiados, debido a la demanda de materiales para las construcciones y servicios periféricos para la construcción de vivienda.

Señor y Señora empresario, seguramente nos hacemos la misma pregunta, ¿hasta cuándo pasara esta “mala racha”?

Con un grado de paciencia y ajustes en cada negociación, en gastos, costos y reducción de inventarios, tengan por seguro que esta situación será temporal. En resumen debemos entender que las ventas se retrasaron y se acumulan para fin de año.

Pensemos en positivo; estamos vivos.

Compártenos ¿Cuál es tu estrategia para salir avante de esta situación y aminorar los efectos que trajeron consigo el sismo del pasado 19 de septiembre? 


Actuemos con actitud; estamos sanos para trabajar.

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