lunes, 4 de diciembre de 2017

Dinero VS Felicidad



En general, en nuestra cultura latinoamericana el significado del dinero es muy diferente a otras culturas.

Y me pregunto ¿Existirá una relación entre las posición del dinero y la iglesia católica en Latinoamérica? Me llama la atención la siguiente frase “Dios Proveerá”


Hace algunos años, durante mi niñez y sobre todo en las ciudades pequeñas se estigmatizaba a la persona adinerada; por ahora recuerdo algunas frases que solía escuchar:

Es adinerado…
·         Por eso tiene tantos problemas.
·         Como tiene dinero, lo secuestran y le roban.
·         Claro, es muy adinerado, ¡pero no sabes todo lo que ha hecho!
Estas y muchas estigmatizaciones más, se forman alrededor del dinero y de quien lo posee.

Investigaciones recientes indican que el dinero no da la felicidad pero ayuda a sentirse menos desgraciado; En otras palabras los estudiosos concluye que el dinero puede ser una herramienta eficaz para reducir la tristeza. Y otras corrientes sociales afirman que ¡El dinero no compra la felicidad!

Si invertimos la ecuación, deberíamos entender que la persona que no tiene dinero ¿puede llegar a ser feliz?

a)      Hay personas que tienen mucho dinero y no logran salir de sus problemas, siendo  infelices la mayoría del tiempo.
b)      Hay quien tiene mucho dinero y logra tener una vida prospera, abundante y sin mayores complicaciones en la vida.

Mi querido lector el tema no está en quien tiene mucho, poco o nada de dinero, ni tampoco está en determinar si la felicidad o tristeza son variables en esta ecuación complicada.

Lo que es cierto es que quien es pobre, es porque tiene una mente pobre.

Recuerdo que un día llego a la empresa un extranjero en bicicleta, en repetidas ocasiones preguntaba por diferentes módulos infantiles y yo observaba que hacia anotaciones pero aún seguía indeciso y se despedía amablemente.

Hasta que después de su cuarta visita, me atreví a abordarlo y a preguntarle ¿para qué quieres este producto?, ¿Dónde lo vas instalar? ¿Qué tipo de restaurante es? Y con ganas de venderle y cerrar el negocio le cuestione, ¿cuál es tu presupuesto? A lo que contesto con su medio español: Lo quiero para mi restaurante que estoy iniciando y no me alcanza el dinero que tengo presupuestado.

Negocie con este cliente de tal manera que llegamos al siguiente acuerdo: una parte lo pago en efectivo y el resto fue a través de vales de comida. Tomando el riesgo de no saber si tendría éxito.

Al pasar los años el extranjero aprendió hablar español, tuvo mucho éxito en su restaurante, debo resaltar que los domingos ¡había fila de espera para una mesa!

Con el tiempo nos hicimos amigos, un día asistí al restaurante con mi familia y le pedí que se sentara en nuestra mesa para recordar el apoyo que le brinde en su momento y para que nos compartiera cómo había alcanzado el éxito.

Me emocione tanto con la plática que le planteé el modelo de escalabilidad para expandirse y poner otros puntos de venta, haciendo que su restaurante se convirtiera en una franquicia.

En fin, yo estaba más que emocionado con los planes propuestos pero al terminar la plática y la comida, le  pregunte ¿Cuándo inicias con este maravilloso plan?… su respuesta me sorprendió; de manera clara y concisa dijo “No, no lo voy hacer, con lo que tengo soy feliz y no quiero complicarme la vida”.

Con esto finalmente coincido que la prosperidad está en función de conocerse a sí mismo, y la manera en la que cada quien construya su relación con el dinero.


“Lo que causa la verdadera felicidad, es usar el dinero para hacer el bien a otra persona”

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